5 claves para combatir la dependencia a internet

Whatsapp, Facebook, Instagram, Linkedin, Spotify, Youtube, Netflix, Tinder, apps de salud… Así podría seguir enumerando multitud de aplicaciones que usamos a lo largo del día y que abrirlas en nuestro móvil, ordenador o Tablet se ha convertido en un gesto muy cotidiano desde que nos despertamos a primera hora de la mañana.  

Lo cierto es que el universo de internet ha entrado en nuestra rutina y ha llegado para quedarse, cambiando algunos de nuestros hábitos tremendamente. ¿Tenemos fácil eso de desconectarnos, aunque sea por 24 horas? 

Este post lo he escrito a raíz de una experiencia personal. Recientemente, me he mudado y he sufrido estar más de quince días sin red wifi (¡menos mal que ha aguantado mi tarifa de datos!). Lo cierto es que, al principio, parece todo muy idílico. Yo misma me convencía de que estaría bien desintoxicarme por algún tiempo de todo esto, pero me he dado cuenta de que somos grandes dependientes de las nuevas tecnologías.  

No cabe ninguna duda de todas las facilidades de comunicación, conocer toda la actualidad, entretenimiento, cultura y posibilidades de formación que nos ofrece Internet. He encontrado múltiples estadísticas de distintas fuentes, pero la que más me ha llamado la atención es que el uso que hacemos de las redes sociales equivales a más de 5 años de nuestra vida, sin tener en cuenta el visionado de series y películas que hoy nos ofrece internet, por ejemplo. 

A continuación, te ofrezco una serie de claves para hacer un consumo más responsable y otras cosas que podemos hacer y hacíamos antes de que llegasen los módems a nuestras casas. ¡Espero que las disfrutéis tanto como yo!   

1. Conocer gente.
Llegas a un sitio nuevoen el que no conoces a nadie y, como necesidad del ser humano, buscar socializar. Actualmente, las nuevas tecnologías nos lo facilitan bastante, pero ¿dónde quedó eso de llamar a la puerta del vecino y presentarte?, ¿no os parece algo más cercano?

2. Leer.
Quizás sea una de las aficiones más comunes que solemos dejar para el verano, cuando solemos tener más tiempo libre. Siéntate, desconecta el teléfono y ponlo bien lejos para no caer en la tentación de echar un vistazo y sumérgete en un libro. Incluso, podemos dedicar tiempo a escribir lo que nos pasa por la cabeza, a contar esa historia que teníamos pendiente y hace tiempo que no encontrábamos el momento para ponerla en orden.

3. Hacer deporte.
Es tan importante cuidar nuestra salud psicológica como la física. Salir a correr, ir al gimnasio, acudir a clases de pilates o yoga, practicar algún deporte, incluso salir a dar un paseo. En definitiva, escuchar nuestro cuerpo y cuidarlo. Muchas veces ignoramos las señales que nos manda y es importante guardar en nuestra agenda semanal un espacio para dedicarnos a nosotros mismos.Recuerda: mens sana in corpore sano.
  

4. Pintar Mandalas.
Sin lugar a dudas, mi gran descubrimiento. Nunca se me dieron bien las manualidades ni llamaron mi atención. Cuando comenzó la moda de pintar mandalas, me atreví a comprar un libro y una caja de lápices que han estado aparcados más de dos años y que decidí incluir en mi mudanza, como reto personal. ¿Sabéis qué? He coloreado ya unos cuantos y he descubierto lo que me relaja. Pensar la composición, dejar volar mi imaginación e ir rellenando huecos. Explora distintas disciplinas artísticas que seguro que tienes potencial y mucho por descubrir: editar fotografías, hacer punto o coser, el bricolaje, etc.

5. Meditar.
¿Cuántas veces has estado buscando algo que justo tenías en la mano o en el bolsillo?, ¿o llegas a una habitación de la casa y te preguntas para qué habías ido? Nos estamos acostumbrando a llevar un ritmo de vida muy alto y exigente qué está consumiendo nuestra energía y nuestros recursos atencionales. Muchas veces creemos olvidar las cosas y tener problemas de memoria cuando lo que de verdad ocurre es que no hacemos las cosas con atención y, por ello, no almacenamos esa información. La práctica de la atención plena, también conocida como Mindfulness, es una tarea que requiere mucho entrenamiento pero que, sin lugar a dudas, ofrece múltiples resultados positivos. Por ejemplo, favorece el autoconocimiento y nos ayuda a desarrollar nuestra inteligencia emocional, así como a potenciar algunos procesos cognitivos como la atención y la memoria. De hecho, está probado que mejora el estado de salud en personas con dolor crónico, entre otras patologías.  

Si bien es cierto que, si no fuera por Internet, yo no podría transmitir mi experiencia a través de este post, ni sería posible que funcionara una web como PSIKO. Lo que sí es real es que hemos de otorgar a las nuevas tecnologías el espacio que merecen sin invadir otras parcelas de nuestras vidas.

¡Hasta pronto!

 


Alejandra Muñoz
Nº Col. AN09995

 

 

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