Necesito que me necesites: La codependencia

“Te quiero más que a mi vida,
más que al aire que respiro
y más que a la madre mía.

Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.

Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro compañero,

no debía de quererte,
no debía de quererte
y sin embargo…”

Y, sin embargo, te quiero.

El amor como máximo exponente de todas las cosas. Amar hasta que duela, como señal de que estamos amando de verdad. Mensajes que, hasta no hace mucho, impregnaban nuestro mundo, véase los versos anteriormente citados, ejemplo de que no existe voluntad sobre lo que se ama, simplemente, lo hago y punto. Porqué el amor, cuando no muere, mata; o eso dicen…  Y así, podríamos seguir hasta el hartazgo, porque son innumerables los ejemplos de canciones, libros y/o películas que fomentan un tipo de amor, que no siempre mata, al menos en el sentido literal del término, aunque silenciar la propia voz en nombre del amor es otra forma de morir, pero de lo que no cabe duda es de que duele y, mucho. 

Son muchas las personas que sufren o han sufrido por amor y, la magnitud de la tragedia se ve acusada, entre otros aspectos, por el grado de interiorización de estos mensajes, derivados del amor romántico que, en nombre de este, hemos normalizado, fomentado un tipo de vinculación que, cuanto menos, se podría catalogar, de tóxica.

La dependencia emocional es un aspecto que puede afectar a muchas personas, bien sea de forma puntual o como patrón estable de vinculación. Aspecto que ya tratamos en otro post. En este trataremos un tipo alternativo que muchas veces genera confusión, hablamos de:  la codependencia.

Las mujeres que aman demasiado

Corría el año 1985, cuando salió a la luz, lo que se convertiría, años más tarde en un bestseller: Las mujeres que aman demasiado, de Robin Norwood.

En él, la autora planteaba un subtipo de dependencia muy afín a la dependencia emocional, pero con ciertas discrepancias: la codependencia. Si nos guiamos por el título del post “necesito que me necesites” añadiríamos: “para sentirme necesaria” y; es que la codependiente, se vincula de este modo.

Casi 35 años más tarde del escrito, pocos son los autores que han investigado firmemente sobre ello. A pesar de la elevada prevalencia de ésta, se carece de un modelo explicativo consensuado, no figurando en los actuales sistemas de clasificación de los trastornos mentales, DSM-V y CIE- 10, hecho que ocasiona, que muchas veces, los propios profesionales en salud mental no sepan encuadrarlo o prácticamente desconozcan el trastorno. Aún y así, ¿Qué entendemos por codependencia?

Qué es la codependencia

Consiste en un patrón de relación en el que la persona, generalmente mujer, se vincula afectivamente, con sujetos que se ven aquejadas de una problemática, lo suficientemente grave, como para no poder hacer frente a su propia vida siendo necesario el “apoyo” de un tercero.

Generalmente, establecen vínculos con personas que padecen adicciones a drogas, alcohol y/o juego. Siendo el segundo (adicción al alcohol) el más característico.  La persona codependiente asume el rol, de hacer propio el problema del otro, dado que únicamente se sienten realizadas cuando se perciben como “útiles”. Los codependientes presentan una marcada orientación al servicio, acusado rol de protección para con el otro, así como, necesidad imperiosa de preocupación por los demás, “sacrificando» en la mayoría de las ocasiones, los propios proyectos vitales con tal de vivir para el otro.

Cuando la pareja mejora, o supera esa dependencia, éstos, los codependientes, abandonan el vínculo, dado que ya, no “sirven”.  No siendo extraño que vuelvan a buscar a alguien con características similares para poder seguir relacionándose de esta manera. Por tanto, no es el amor lo que establece esta unión, sino, esa necesidad de sentirse necesarios.

Perfil del codependiente

La persona codependiente, generalmente proviene de un hogar disfuncional, de contextos desestructurados donde no es extraño, encontrar antecedentes de adicciones, similares a las que luego de adulto se van a relacionar. La codependiente crece con una serie de inseguridades y carencias afectivas, así como, un apego inseguro hacia sus principales referentes, que no logra gestionar, es por ello, que de adulto y de forma, más o menos inconsciente, repite aquellos patrones que vivió, con el fin, de sanar una autoestima dañada y ganar esa batalla pendiente. Sin embargo, lejos de conseguir tal propósito, lo que hace es mantener el problema.

Entre las principales características de personalidad encontramos:

  • Patrón rígido de pensamiento y/o perfeccionismo: Personas con esquemas fijos de funcionamiento y poca flexibilidad mental, adaptación a los cambios y/o tolerancia a la incertidumbre. Necesitan tenerlo todo bajo control para sentirse seguros.
  • Inseguridad/ baja autoestima: No se consideran lo suficientemente interesantes y por ello, hacen de los objetivos vitales de los demás, prioritarios a los de uno mismo. Así como, excesiva preocupación por el otro, hecho que manifiestan en ese rol de protección y excesivo cuidado a los demás.
  • Orientación al servicio: No siendo extraño que laboralmente se encuentren en contextos que requieran del cuidado a los demás, como médicos, enfermeras, psicólogas y/o asistentes sociales.
  • Perfil obsesivo: Son personas con un claro perfil obsesivo, en este caso a al vínculo. Se ha demostrado que cerebralmente produce la misma liberación en el torrente sanguíneo, de hormonas y neurotransmisores, similares al de personas con adicción a sustancias (dopamina, adrenalina, activación del circuito de recompensa que se encarga de hacer que queramos repetir aquello que nos proporciona algún tipo de placer). Hay quien habla de adicción sin sustancia, adicción al vínculo.
  • Dificultades en asertividad: Les cuesta defender sus derechos y verbalizarlos, de hecho, muchas veces ni tan siquiera creen tenerlos. Mostrando una tendencia sumisa.
  • Miedo al rechazo y /o abandono: Lo que los lleva a hacer cualquier cosa con tal de mantener la relación. Además de presentar límites difusos con respecto los demás y consigo mismos, lo que los lleva, a establecer relaciones abusivas.

Pautas/estrategias para gestionar la codependencia

Reconocerse en este patrón ya es un gran paso, buscar ayuda profesional será el siguiente, ya que uno mismo difícilmente podrá gestionarlo sin apoyo. Es importante que sepas que el cambio, depende de ti y que es posible. Entre las principales líneas de actuación encontramos lo siguiente:

  1. Desarrollo de una sana autoestima: Este será el objetivo principal y será vital para que aprendas a relacionarte de una forma sana y eficaz, no sólo con los demás, sino también contigo mismo. Así como aceptación incondicional: debes aceptarte incondicionalmente y asumir que uno no es perfecto y que esas pequeñas imperfecciones te hacen único.
  2. Tratarte con autocompasión: Esto no significa tenerse pena, sino tratarte con el respeto y dignidad que mereces por el simple hecho de ser una persona. Un aspecto que seguramente tengas muy en cuenta para los demás y no para ti mismo.
  3. Darte tregua: Perdonarse suele ser un asunto complejo a veces. Castigarse y enfadarse con uno, no sirve de nada. Darte tregua va en la línea de la autocompasión.
  4. Situarse como prioridad: Deberás aprender, a hacer algo a lo que no estabas acostumbrado y es colocarte como prioridad en tu propia vida, dejando a los demás en un segundo plano.
  5. Grupos de ayuda mutua: Los grupos de ayuda mutua son de gran utilidad, allí podrás conocer a otras personas en tu misma situación y recibir el apoyo y la ayuda necesaria.
  6. Aprender que amar no es igual a sufrir: Amar es una experiencia única que debe reportarte bienestar y tú eres una persona digna de recibir afecto.
  7. Aprender nuevas formas de relación: Aprender a establecer vinculaciones basadas en la equidad y el respeto, donde no existan abusos de poder, ni toxicidades de ningún tipo.
  8. Desterrar el rol de heroína: Esto pasa por asumir las propias limitaciones, que todos tenemos y abandonar la fantasía que puedes con todo y vas a salvar a todo aquel que tenga un problema.
  9. Trabajo en asertividad: Aprender a decir No o poner límites son algunos ejemplos de asertividad; se trata en definitiva, de ser capaz de comunicarte desde el respeto, sin silenciar tu voz, ni dejar que la silencien.

En Psiko, te ofrecemos un espacio donde poder trabajar este aspecto. Contamos con un amplio equipo de profesionales. No temas pedir ayuda si lo necesitas. Estaremos encantados de acompañarte en tu proceso de crecimiento personal.

 


Verónica Vivero
Nº Col. COPC-19212

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